Críticas y documentación

Sobre la obra “Retrato Ecuestre”

 

Escuela Limeña

Retrato ecuestre

Don Pedro Antonio Fernández,  X Conde de Lemos, Virrey del Perú

Lima, c. 1670

Óleo sobre tela

En el caso de Hispanoamérica fue costumbre que durante los años virreinales, las casas de gobierno mostraran en sus muros los retratos de su máxima autoridad civil. El personaje de esta obra, Pedro Antonio Fernández de Castro, nació en Monforte de Lemos (España) en 1632 y gobernó el Virreinato del Perú durante cinco años hasta su muerte, ocurrida en 1672. Al igual que el resto de los virreyes, simbolizaba la persona del rey fuera de su reino y era la máxima autoridad dentro del Virreinato. Como una encarnación de lo ausente, a través de estas imágenes y teniendo en cuenta la distancia entre ciudades, un virrey hacía pública su dignidad y daba cuenta del dominio alcanzado por su persona. En esta obra, la referencia iconográfica del Conde montado sobre un caballo blanco portando un estandarte con la imagen de Santa Rosa de Lima, se corresponde con las fiestas que se realizaron durante la beatificación o canonización de la primera santa de América.

Lic. Patricia Nobilia
Área de Investigación y Exposiciones
Museo de Arte Español Enrique Larreta
Ministerio de Cultura
Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

 


AVIS RARA
Los romanos solían llamar a una persona muy especial de avis rara. Recibirla era un privilegio. Cuando eso sucedía decían avis rara, avis cara. Rara designaba fuera del país Común. Especialista. La cara significaba bienvenido.
Tanto en latín como en portugués los adjetivos rara y cara se aplican a la presencia de la artista
Cristina Santander en Curitiba. En tiempos de mucho alojamiento y embuste en las artes que se extiende a lo largo de todo, Cristina Santander sigue siendo fiel a los principios básicos que guían el trabajo serio y honesto.
De los males del arte contemporáneo en que la habilidad e ingenios se contrapone al conocimiento y talento, Cristina Santander no sufre. Es una artista en el sentido amplio de la palabra. No llegó al arte por casualidad. Por vanidad, exhibicionismo, moda. ¡No!
Al decidir, al optar por el arte sabía que no sería fácil. No fue y no lo es. Para llegar a donde llegó, trabajó y trabaja mucho.
Al dedicarse al grabado lo hizo con férrea determinación. En los años 80 al darse cuenta de que había agotado todas las fuentes de aprendizaje en Buenos Aires fue a estudiar a París. En lo que había mejor. El Atelier 17, del maestro grabador Stanley Hayter. De Rive Gauche siguió para la Casa Velásquez en Madrid.
En sus grabados y pinturas el arte de Francia y de España está presente a través de las relecturas, las apropiaciones y las creaciones en las que su visión moderna y contemporánea prevalece.
Así, Velázquez, Goya, los puentes de París, el Art Nouveaux, Watteau son presencias naturales en sus aguafuertes y pinturas al óleo. Sería extraño no encontrar esas referencias. Picasso, que no canso de citar, no sería quien fuera sin Velázquez, Goya, Manet, Cézanne y muchos otros que relegan e interpretó.
Cristina Santander le siguió el ejemplo. También bebió en dos de las fuentes en las que el pintor mató a la sed: Velázquez y Goya. Picasso decía que inspirarse en la pintura de los demás es válido. Es imperdonable inspirarse en su propia obra. Es repetirse.
La libertad y osadía de Cristina jamás le permitieron que sucediera. Por eso es quien es. Hoy Cristina Santander está entre las seis mejores grabadoras del mundo.
Consciente de lo que es y de lo que hace, Cristina desde la Serie Surrealista de los años 60 hasta las grabados y pinturas recientes del período Brasil, a partir del viaje a Caiobá en el litoral. 
En ningún momento de su intensa actividad productiva se dejó caer.
Con la misma sinceridad con que recordó Velásquez y Goya y creó imágenes contemporáneas de sorprendente fuerza y ​​belleza como Vision Goyesca de 1987 y Niña
Verde con niño y perro y Niña y flores azules, ambas de 2001, Cristina Santander ahora en Caiobá, en la bahía de Guaratuba en contra del sol, en el mar, en la arena, en la mata, en las flores, en los pájaros, en las aves, en los pájaros, referencias que ganan formas y colores en las chapas y de las mujeres.
No sé lo que llevó a Cristina Santander a Caiobá, pero creo que fue la misma inquietud que llevó a Gaugin a Tahití, Van Gogh a Arles. La necesidad de diseñar, grabar, pintar, expresarse. El anhelo de ver en el papel, en la placa, en la pantalla una chispa Divina. De ser un instrumento. De formar parte de un proceso mayor.
De los años 60 a nuestros días el arte de Cristina Santander evolucionó verticalmente, sin interrupciones, sin altos y bajos. En estos 40 años de grabar y pintar se mantuvo fiel a las las reglas, a los límites que las verdaderas obras de arte establecen.
Si así no fuera, no habría realizado series de aguas fuertes en las que la osadía de los temas, la libertad creativa, caminan juntas, marcadas por irreprochable técnica. Son muchas las Series: “Surrealistas, Homenaje a Durero, Irónicas Personajes, Personaje a punto de …, Números, Abecedario, Art Noveaux, La Playa, Personajes con flores, Personajes con la …, la naturaleza muerta, Rut, Watteau, Flores, Puentes de París, Musica, Española, Collagraphs, Divertimentos goyescos, Negra, Más divertidos, Otros caprichos, Infantes y Madrid. Todas realizadas desde 1964.
En el área de la pintura la riqueza y la originalidad de los temas, la fabricación, tienen la misma dinámica y ritmo de las instigantes aguasfuertes. Sabemos que las criaturas, los paisajes, las flores, de Cristina Santander son las que vemos y conocemos. Pero hay algo en esas imágenes que señalan con señales que desconocemos. Es como si las imágenes de Cristina Santander : “¡Preste atención! Mi Gestalt es otra. Mantente atento “
Creo que esta es la primera individual de Cristina Santander en Brasil. En NORIS – espacio de arte, en Curitiba . Espero que esta sea apenas el comienzo del recorrido.
Sea bienvenida.
Carlos von Schimd
Curador y Crítico de Arte
San Pablo, 11 de mayo de 2002.